Así es, vuelve la rutina un día más.
Aun no me he acostado y como el resto de días siento la necesidad de escribirte, no sé ni si lo leerás, pero al menos me siento más tranquilo haciéndolo, es como quitarme un peso de encima o liberar una presión interior. Me siento bien haciéndolo y mas sabiendo que al leerlo puedo hacerte sonreír un poco.
Me encantó verte esta tarde y perdóname si te comprometí a mucho haciendo que leyeras la primera pagina de este diario allí mismo, sé que no era el mejor sitio para que lo hicieras pero si era el mejor momento, se te veía tocada y conseguí que por lo menos por un minuto dejaras de pensar en lo que te pasa.
Me gusta ver esa cara de incrédula que pones cada vez que te regalo algún detalle como este del diario, es como si no creyeras que fuera realidad, como si estuvieras en un sueño que no entiendes pero a la vez te gusta. Y no te preocupes que por mi parte este sueño no se acabara nunca, ni como dices cuando consiga lo que no tengo, no soy así. Puedes tener mucha ilusión por tener un acuario, pero cuando lo tienes, tienes que cuidarlo todos los días, si no poco a poco se va llenando de verdín, sus cristales dejan de ser transparentes y no dejan trasmitir la belleza de su interior, eso sin contar que hay que alimentar las vidas que hay en su interior todos los días, para que puedan crecer e incluso reproducirse. Pero bueno supongo que te habrás dado cuenta ya, y si no pues lo harás con el tiempo.
No sé si alguien más ha hecho algo así por ti sin esperar nada a cambio, sino solo por hacerte sonreír y llevarte un poco más cerca de la felicidad. Pero quiero que sepas que mi mano siempre la tendrás tendida, que solo tienes que cogerla y que yo iré delante para que no te caigas ni tropieces con nada, ya lo hiciste bastante y ahora solo te mereces disfrutar del paisaje de este viaje.
Cuídate peque, y ya sabes, coge mi mano cuando te sientas sola, que yo te llevo. Un beso.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario